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Lemas y valores hacia un mundo “De Colores”

December 13, 2017

El Plan de Pastoral 2018 nos da una visión general de hacia donde se orienta la iglesia, haciendo especial  énfasis en los puntos esenciales que los lideres de base y el pueblo Católico debemos tomar en cuenta al planificar nuestro trabajo, de tal manera que todas las cosas que hagamos encajen como perlas de un mismo collar.

 

De hacerlo así, estaríamos dando una inequívoca demostración de unidad,procederíamos con un espíritu de comunión, y obviamente, esto haría mucho máseficaz nuestra misión. 

 

De hecho, el lema que como iglesia nos hemos dado para todo el año que recién inicia reza así: “Con la Eucaristía como fuente de comunión impulsamos la misión.”

 

Por decirlo de alguna manera, la Santa Eucaristía viene a ser como el bebedero donde todo el rebaño de Cristo viene a llenarse de su gloriosa presencia, a saciarse de su amor, a inundarse de su paz, a iluminarse con su luz, y en fin, a nutrirse de su abundante vida.

 

Por eso decimos que la Eucaristía es fuente de comunión fecunda que invita, anima, e impulsa a dar frutos en la misión.

 

Resulta útil recordar que los vocablos “misa” y “misión” vienen de una misma raíz latina que es la palabra “missio.”

 

La Santa Eucaristía, llamada también Misa, que es a la vez sacramento cumbre de la vida cristiana, es un llamado para la acción, un banderazo de salida a practicar lo que se ha aprendido en la liturgia eucarística. 

 

Quien hace esto de manera cotidiana y persiste en ello, no está haciendo otra cosa que vivir de manera permanente en la misión, lo que es a la vez responder al llamado de Jesús “vayan por todo el mundo a anunciar el Evangelio.”

 

El mejor de los misioneros no es quien escoge los escenarios más distantes e inhóspitos, ni quien más bonito lo proclama de labios, sino quien muestra la belleza de Cristo, dejándolo transparentar a través de sus acciones, quien enseña el rostro Jesús por medio de lo que hace en su cotidianidad, quien lo deja plasmado en su testimonio de vida.

 

La misión resultará más efectiva efectiva en la medida en que el misionero se pone en sintonía con la Iglesia que nos invita practicar los valores. 

 

Por cierto, el valor que se nos ha dado para trabajar durante todo el mes de enero es FRATERNIDAD, acompañado del lema extraído de Lucas 1:40 “Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.”

 

Para los restantes meses del año nos cobijaremos bajo una sombrilla de valores que abarcan el perdón; la responsabilidad; la vida; Eucaristía; el amor; transmisión de fe; compromiso con la patria; fortalecidos por la Palabra; envió y anuncio; comunión, familia y vocación; y celebración.

 

El Plan de Pastoral para el 2018 nos presenta también junto a cada uno de estos valores, un lema que los reafirma.

 

Y así, nuestra Santa y Madre Iglesia que también es Maestra, nos ofrece el apetitoso manjar de sus sabias enseñanzas, que teniendo la Palabra como fuente, a Cristo como cabeza, y al Espíritu Santo como guía, ha proyectado un nuevo año que promete ser riquísimo en contenido, profundo en lo concerniente a crecimiento interior, progresivo en cuanto a la consolidación de las comunidades, y expansivo en términos numéricos y de población.

 

Un nuevo año en el que abrazados a nuestros lemas y valores, valientes y decididos avanzaremos en la edificación de un mundo “de colores.

 

 

 

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